La noticia más esperada de la Agui-Lucha

¡Por fin vuelan los pollos de Sacapuntas!

Después de años de incertidumbre, desafíos y una épica historia de superación, Sacapuntas, nuestra célebre aguilucha ceniza, ha conseguido lo imposible: criar con éxito cinco pollos en libertad. La Agui-Lucha, como llamamos a nuestro empeño por salvar esta especie emblemática, celebra hoy un hito inolvidable: la estirpe de Sacapuntas ya surca los cielos andaluces.

Pollos de Sacapuntas volando

Una historia de película (literalmente)

Todo comenzó en 2019. Una pequeña hembra fue rescatada de su nido en un cereal del Puerto de Santa María. Acogida con mimo en el CREA Dunas de San Antón, fue luego liberada en la campiña de Tahivilla. Aquel día también nacía su nombre: Sacapuntas, en homenaje al apodo de Miguel Pelayo “El Lápiz”, el agricultor que cedió la parcela para su liberación.

Primer marcaje de Sacapuntas en 2019

Desde entonces, su vida ha sido un torbellino de vuelos, viajes, fracasos reproductivos, depredaciones, marcajes, mudanzas y hasta una autobiografía en forma de libro y película. Ha cruzado el Estrecho una docena de veces, ha invernado seis años en el Sahel, ha tenido siete intentos de nidificación y ha llevado tres emisores GPS… pero solo ahora, en 2025, ha cerrado el círculo de la conservación: criar con éxito.

Pollos de Sacapuntas en su nido en 2025

Año tras año, una lucha titánica

  • 2020: Sobrevive al primer invierno en Mali. Intenta criar en Lebrija, pero los huevos no son fértiles.
  • 2021: Sus primeros pollos nacen, pero mueren depredados antes de volar.
Marcaje de primeros pollos en 2021
  • 2022: Otro intento en Tahivilla. El nido es depredado. Se traslada a Jerez para una segunda puesta sin éxito.
  • 2023: Nueva esperanza en Vejer. Nuevos huevos no viables. Vuelve a Tahivilla a reponerse.
Sacapuntas en 2023
  • 2024: Se le pierde la pista tras el invierno. Reaparece, cría en parcela arrendada por Fundación Migres, pero los pollos no sobreviven. Se la recaptura y se le coloca un nuevo GPS.

Cada año parecía el definitivo. Cada año era otra prueba.

2025: El año de la victoria

Y entonces… llegó 2025. Todo parecía volver a torcerse: su GPS volvió a fallar justo antes de su regreso a Europa. Pero Sacapuntas reapareció, aferrada a la vida, en una coqueta parcela con vistas a la Sierra del Retín.

Esta vez tenía un compañero excepcional: L98, macho local nacido en 2020.

L98 macho de Sacapuntas sobrevolando la parcela donde ha criado con éxito

Gracias a la rápida negociación de la Fundación Migres para arrendar la parcela, a la comprensión del agricultor, y al cercado protector instalado, el milagro se obró: nacieron cinco pollos y todos volaron. Uno de ellos, marcada con GPS, ha sido bautizada como Goma, para seguir afilando esta historia.

Marcaje de Goma

Un símbolo para toda una generación de aguiluchos

Sacapuntas no ha sido el primer ejemplar del proyecto en criar con éxito, pero sí es la que mejor representa la dureza del camino. Su vida es el reflejo del titánico esfuerzo que requiere conservar una especie amenazada: sacrificio, persistencia, ciencia, sensibilidad y una red inmensa de personas comprometidas.

Su caso nos ha regalado información valiosísima para comprender mejor a los aguiluchos cenizos. Pero también nos ha enseñado algo aún más importante: que la perseverancia puede cambiar el rumbo de una especie.

Gracias a todos los que lo han hecho posible

Este triunfo es de todos: de los voluntarios de madrugones infinitos, de los técnicos y cuidadores de los CREAs, del ZooBotánico de Jerez, de la Fundación Migres, del Ayuntamiento de Tahivilla, de la Junta de Andalucía, de las entidades como Harinas de Andalucía, Fundación Savia o Andalucía Bird Society, y, por supuesto, de los agricultores y trabajadores del campo que entienden que la biodiversidad también es riqueza.

Hoy celebramos que Sacapuntas ha dejado huella, y que Goma ya planea alto.

Larga vida a los cenizos que sobrevuelan nuestros campos.
Larga vida a la Agui-Lucha.

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